¿Cuántas veces has preguntado cuáles son los mejores trucos para cocinar carne? En nuestro post de hoy te damos algunos consejos que aportarán un plus de sabor a tus platos de carne.

 

Antes de conocer cuáles son los trucos para cocinar carne debemos de tener en cuenta si estamos ante una receta de carne roja o de carne blanca. Ambas contienen proteínas de excelente calidad y una buena cantidad y variedad de vitaminas y minerales. Además, el consumo moderado de este grupo de alimentos contribuye a un buen estado de nuestra salud y al crecimiento y desarrollo de los tejidos, así como a la prevención de enfermedades como la anemia.

 

El corte de la carne

 

Efectivamente el corte de la carne influye en su cocción. Si vas a preparar un estofado o un guiso de carne le irá mejor una carne más dura, ya que al cocinarse de forma lenta la carne se irá ablandando. El morcillo o jarrete, el rabo, la carne de aguja o la espaldilla pueden ser una buena opción por su jugosidad y precio.

 

Por otra lado, si lo que queremos es preparar filetes buscaremos carnes más tiernas y que tarden poco en cocinarse. El solomillo, el lomo bajo, el lomo alto, la cadera, la tapa, la carne de babilla, el redondo… pueden ser buenos ejemplos. Son carnes tiernas y pueden ser perfectas para métodos de cocción rápidos.

 

¿A qué temperatura debo cocinar la carne?

 

A la hora de cocinar carne en filetes, trozos o porciones es importante que se alcancen temperaturas superiores a 160º ya sea en el horno o al fuego (vitrocerámica o gas). ¿Por qué? Porque a una temperatura alta los sabores se combinan, creando diferentes compuestos de sabor. Lo ideal con la carne es cocinarla en un principio a temperaturas altas hasta que coja color (lo que comúnmente se llama “sellarla”) para luego añadir el caldo o líquido, en el caso de que vayamos a preparar un guiso.

 

Recuerda: Si preparas entrecot, filetes o solomillo, cocínalos a fuego alto. Esto ayudará a potenciar su sabor.

 

Por otra parte en piezas grandes como son las piernas de cordero, pavos o pollos enteros, lo importante es evitar que la carne se seque. Gracias a la cocción lenta se puede cocinar la carne hasta el interior sin el riesgo de que las capas externas se sequen demasiado. La cocción lenta en piezas grandes de carne también ayuda a que se pierdan menos los jugos y la grasa de la carne. Por eso es cierto eso que dicen que “un asado bien hecho lleva su tiempo”… ¡y suele estar aún más rico pasadas unas horas!

 

Piensa que un asado cocinado a fuego lento pierde menos humedad debido a que las proteínas conservan más la humedad a un calor moderado que a una temperatura superior a los 160 grados. Así que la próxima vez que hagas carne al horno y sea una pieza grande recuerda usar la temperatura media (150-160 grados). Es preferible añadir unos minutos más que subir la temperatura.

 

Desde el Mercado de Dos Hermanas esperamos poder haberte ayudado con estos trucos para cocinar carne. Sin embargo, los que verdaderamente conocen todos los secretos son nuestros comerciantes, que podrán aconsejarte cuál es el corte que mejor le va al plato que vas a cocinar. ¡Visítanos!

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